¿Es el azúcar el coco?, ¿El problema de todos tus males?, ¿Mató a tu madre
y violó a tu canario?
En la sociedad actual, el consumo de azúcar está cada vez más y más
demonizado (como hace algunos años con el de grasas, supongo que irá por
modas), sin embargo, todo este miedo y problemas que giran en torno a su consumo….
¿son reales o simplemente rumores infundados?

El azúcar y la pérdida de peso

¿Puede el azúcar echar por tierra todos los esfuerzos realizados para
perder peso? Según la principal corriente actual de nutricionistas, sí.
En el siguiente ensayo, tenemos a una serie de sujetos con sobrepeso los
cuales fueron divididos en dos grupos, uno con una alta ingesta de azúcar y
otro con una baja ingesta de azúcar (sacarosa); Se les proporcionaron todas las
comidas a los sujetos durante la duración del estudio (6 semanas) para que así
no hubiera errores.

Imagen 1: Distribución de macronutrientes de la dieta del estudio
Tras dicho periodo, no hubo ninguna diferencia significativa a nivel de
composición corporal
entre los sujetos, tampoco hubo ningún tipo de anomalía a
nivel metabólico o de comportamiento inducidos por una dieta alta en sacarosa dentro
del contexto de una dieta para perder peso.
Por ello, la ingesta calórica total y la división de macronutrientes es
mucho más importante
que la cantidad de sacarosa que consumas o cualquier paja
mental que puedas hacerte, además, si tienes un sobrepeso considerable (que
estés gordo vamos), cualquier efecto negativo que pueda causarte la ingesta de
X o Y alimento va a verse eclipsado por los beneficios obtenidos por la pérdida
de peso y especialmente, de la actividad física, por lo que de entrada, lo que
se debe buscar en una dieta es la máxima adherencia posible.
También, dentro de la misma tónica, si el consumo de azúcar fuera el
principal causante de la epidemia de obesidad actual, entonces, los resultados la
siguiente gráfica serían imposibles,  ¿no? 😉
Imagen 2: Relación entre el consumo de azúcar y obesidad en los EEUU,
gráfica realizada por Stephan J. Guyenet, datos obtenidos de la USDA Economic
Research Service, CDC NHANES surveys
Quizás, el principal causante de la epidemia actual de patologías asociadas
al síndrome metabólico no sea tanto el consumo de azúcar, sino las calorías
totales y la falta de actividad física.
Imagen 3: Cambios en el peso corporal (kg) durante un período de 4 años
asociado con el aumento en el consumo de diferentes alimentos en el
Nurses’Health Study y el Health Professionals Study en EEUU (Choo. 2015).
Los análisis comparativos muestran que la ingesta elevada de alimentos
altamente palatables
(y calóricamente densos) tales como granos refinados,
carnes procesadas, patatas fritas… así como la inactividad física son los
principales causantes del aumento de peso y del riesgo de sobrepeso y obesidad
Las
contribuciones a estos factores también son difíciles de separar del consumo de
bebidas azucaradas y del consumo de azúcar debido a su colinealidad como parte
del patrón dietético y estilo de vida típico de la sociedad occidental.
Luego teniendo en cuenta que realmente cosas como la tumba metabólica no
existe y que realmente, el consumo de edulcorantes artificiales puede que no
sea tan nocivo como se piensa, por no hablar de que la asociación entre el
consumo de edulcorantes artificiales y la obesidad observada en estudios
epidemiológicos sería un buen ejemplo para explicar el término “causalidad
inversa” (Los gordos consumen más edulcorantes vs los edulcorantes te ponen
gordo).

La sal rosa del Himalaya

Existen multitud de afirmaciones (sin fundamento) sobre los supuestos
beneficios sobre la salud de la sal rosa del Himalaya, que van desde beneficios
sobre enfermedades respiratorias, a mejorar el estado de hidratación corporal,
fortalecimiento de huesos o +2cm de porra seca. 
Solo he nombrado algunas pero
por la red podréis ver que existen decenas, e incluso cientos, de supuestos
beneficios. Sin embargo, comencemos primero hablando de su origen.

La
sal rosa del Himalaya y sus beneficios sobre la salud

La sal del Himalaya se extrae principalmente en la Mina de Sal de Khewra,
en Punjab, Pakistán, y es el resultado de los mares antiguos que fueron
cubiertos de lava. Toda el agua se evaporó, los peces murieron, pero quedó la
sal, cubierta por la roca. Técnicamente, la sal del Himalaya es sal marina, a
pesar de que se extrae como sal de roca, ya que es el resultado de los
depósitos oceánicos.

Las principales afirmaciones sobre los supuestos efectos beneficiosos de la
sal del Himalaya
rondan en torno a su mejor composición mineral en
comparación con la sal marina o la sal de mesa. Si bien es cierto que la sal de
mesa se hornea y se trata de manera tal que se eliminan todos los minerales,
excepto el cloruro de sodio, la mayoría de las sales marinas que podemos
encontrar en el mercado no son tratadas y por lo tanto, también contienen una
cantidad relativamente más alta de minerale
s.

Los entusiastas de la sal rosa afirman que la sal del Himalaya tiene una
composición de cloruro de sodio menor que la sal del mar, lo que significa que
tiene mayores cantidades de otros minerales como sulfato, magnesio, calcio,
potasio, bicarbonato, bromuro, borato, estroncio y flúor. Los porcentajes de
minerales en la sal del Himalaya dependen de qué artículo leas. 
Este artículo (no he podido encontrar artículos en Español
sobre su supuesta composición, ya que únicamente se limitan a citar la
presencia de 84 estupendos minerales y al fin y al cabo, el Español no lo uso
ni en mi casa) afirma que está compuesta por un 85,62% de cloruro de sodio y un
14,38% de otros minerales traza, mientras que en
este artículo afirma
que contiene un 87% de cloruro de sodio y un 13% de otros minerales. 
De hecho, la composición real de cloruro sódico es un poco más alta,
más concretamente del 95-97%, dejando por ende un “hueco” máximo del 3-5% para
la presencia de otros minerales. En términos absolutos, es verdad que podemos
encontrar una mayor abundancia de minerales en la sal rosa en comparación la
sal de mesa, ya que la sal de mesa está compuesta por un 98-99% de cloruro
sódico, y, teniendo en cuenta la poca sal añadida que se consume a lo largo del
día, la diferencia es imperceptible.
Esto viene corroborado por un análisis realizado en 2003, en el que la Bayerisches für Gesundheit und Landesamt Lebensmittelsicherheit analizó 15 muestras de sal del Himalaya
vendidas en Alemania y tan solo pudieron detectar un total de 10 minerales
distintos, siendo la
cantidad de cloruro de sodio del 97-98%; Estudio que corroboró la Technische
Universität Clausthal, quienes obtuvieron los mismos resultados.
A esto hay que sumarle el hecho de que en el análisis se mostraba que
dichas muestras estaban contaminadas en un 2-3% con polihalita. Es por
todo esto que la única diferencia de la sal rosa con la sal de mesa
convencional (aparte del precio) es el método de preparación, la cual le da ese
color rosado tan característico.
Con todo esto, se puede decir que la sal rosa del Himalaya es un detector
de cuñados
, ya que no es más que, literalmente, sal de mesa con un color
más bonito pero 20 veces más cara, aunque bueno, es lo normal teniendo en
cuenta que hay muchísimas personas que compran suplementos de
Electrolitos en polvo, que no son más que Sal corriente y moliente con
un buen trabajo de márketing detrás. 
 

Referencias