El SOP
no es ni de lejos un problema que unicamente sufran las mujeres
obesas
. Sí, la obesidad es y siempre será el factor de
riesgo número 1 a la hora de desarrollar el síndrome de ovario
poliquístico
(SOP: una condición en la que los niveles
de las hormonas sexuales de la mujer están desequilibrados, lo que
conlleva al crecimiento de quistes ováricos, que son masas benignas
en los ovarios; El SOP puede causar problemas con el ciclo menstrual
de la mujer, fertilidad, función cardíaca y apariencia
física).

Por ello, es incuestionable que la alimentación
de una mujer juega un papel en el desarrollo del SOP. En
consecuencia, científicos de todo el mundo están tratando de
determinar la dieta óptima para personas tales como las 60 mujeres
con sobrepeso u obesidad con SOP que participaron en un estudio
reciente de la Universidad de Ciencias Médicas Kashan en Irán
(Foroozanfard 2017).
El
estudio fue diseñado para evaluar los efectos de los enfoques
dietéticos para detener la hipertensión (dieta DASH) sobre la
pérdida de peso, la hormona antimulleriana (AMH) y los perfiles
metabólicos en mujeres con síndrome de ovario poliquístico
(SOP). Con este fin, los científicos llevaron a cabo un ensayo
clínico aleatorizado y controlado entre 60 pacientes con sobrepeso u
obesidad con PCOS.
Los pacientes fueron
asignados aleatoriamente para recibir una dieta DASH baja en
calorías (N = 30) o una dieta de control (N = 30, diseñado
para reflejar la dieta tradicional iraní) durante 12 semanas. Lo que
es particularmente interesante es que ambas dietas tenían
composiciones idénticas
de macronutrientes: 52-55% de
carbohidratos, 16-18% de proteínas y 30% de grasas totales. 
Imagen 1:
Composición de las dietas DASH y de control en el estudio. Los datos
presentados son para una ingesta de calorías de 1800 kcal/día.

Sin embargo, la dieta
DASH fue diseñada para ser rica en frutas, verduras, granos
integrales, productos lácteos bajos en grasa y baja en grasas
saturadas, colesterol y granos refinados (ver Imagen 1). La
actividad física se controló y fue idéntica en ambos grupos
.
Para promover aún más la comparabilidad entre los brazos del
estudio, todos los sujetos fueron:
Provistos con menús de 7
días que fueron planificados individualmente usando un sistema de
“conteo de calorías”. Para facilitar el cumplimiento de las
dietas, los participantes recibieron una lista de equivalencias
alimentarias.
Encuestados mediante
entrevistas telefónicas una vez a la semana para comprobar el
cumplimiento dietético. Dicho cumplimiento también fue doblemente
controlado mediante el uso de registros dietéticos de 3 días
completados a lo largo del estudio.
Ayudados directamente por
los dietistas, estos llamaban a los participantes del estudio para
resolver los problemas más frecuentes que pudieran surgir
(Foroozanfard 2017).
Las diferencias
significativas en los resultados del estudio que se pueden ver en la
Imagen 2 son, por lo tanto, fruto de la elección de los alimentos y
no de la composición de macronutrientes o de la ingesta total de
energía de las mujeres participantes.
Imagen 2: Hormona
anti-Mülleriana y perfiles metabólicos al inicio y después de la
intervención de 12 semanas en mujeres con síndrome de ovario
poliquístico (Foroozanfard 2017).

Más específicamente,
casi no hubo cambios en los parámetros de control de la glucosa en
el brazo de control, pero sí que hubo beneficios significativos
en el grupo DASH
, además de un aumento adicional en las
características distintivas del SOP, es decir, la hormona
antimulleriana (AMH) y el índice de andrógeno libre (FAI), pero una
disminución significativa de estos índices en el grupo DASH; y
ningún cambio y una pequeña mejoría en los niveles de NO y
marcadores inflamatorios, respectivamente en el control, pero un gran
aumento en los niveles de NO y una disminución significativa de la
inflamación (MDA) en el grupo de dieta DASH.

Mejorar tu salud
comiendo saludable ≠ perder peso
. A pesar de las impresionantes
diferencias intergrupales en todos los marcadores de salud relevantes
que se evaluaron en el estudio, la pérdida de peso en ambos grupos
fue idéntica, con un cambio en el IMC de los sujetos de -1,2±0,7 y
-1,6±0,5 kg/m2, respectivamente.
Esto va en contra del
mantra de que la mejor dieta es siempre la que produce la mayor
pérdida de peso posible, especialmente en personas que luchan contra
la inflamación crónica de bajo grado y la resistencia a la
insulina, se pueden lograr importantes mejoras a nivel de salud sin
una pérdida de peso concomitante… 
Aunque generalmente, esperaría
mejoras antropométricas como una reducción en la circunferencia de
la cintura e IMC y especialmente una reducción en la grasa visceral
(Ehsani 2016; Orio 2016), pero, lamentablemente, estos parámetros no
se evaluaron en el estudio en cuestión.
Referencias