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Introducción

Cuando se emplea el término grasa abdominal, se puede estar haciendo referencia a dos tipos de grasa diferentes: la grasa subcutánea y grasa visceral.

Si bien ambos tipos de grasas almacenan energía para que la use el cuerpo, son muy diferentes; sin hacer las cosas demasiado complicadas, este artículo explicará brevemente todas las diferencias importantes entre los dos tipos de grasa.

El tejido adiposo subcutáneo (grasa subcutánea)

Este tipo de grasa está presente en todo el cuerpo, justo debajo de la piel (entre la piel y los músculos); la grasa subcutánea es definida como la grasa que se puede ver, la “la que se puede pellizcar”. Existen muchos nombres para hacer referencia a este tipo de grasa abdominal; grasa androide, grasa de la barriga…

Este tipo de grasa puede aparecer en cualquier lugar, pero las áreas más reconocibles son las caderas, los muslos y, especialmente, el estómago. Si pellizcamos la piel en diferentes partes del cuerpo, podemos ver que el grosor del pliegue es diferente de una parte a otra; en la parte posterior de las manos, por ejemplo, el pliegue formado al pellizcar la piel es muy delgado, ya que normalmente se almacena poca grasa aquí.

Sin embargo, si pellizcamos la piel del abdomen, se formará un pliegue grueso; eso pasa porque estamos diseñados genéticamente para almacenar una gran cantidad de grasa en esta área.

Los compartimientos de grasa subcutánea tienen una capacidad límite pero tardan años en llenarse; si se vuelven lo suficientemente grandes, se dividen en dos nuevas células de grasa más pequeñas capaces de convertirse en células de grasa maduras y por lo tanto, almacenar más grasa (hiperplasia adipocitaria).

Cuando el entorno hormonal es bastante malo, el exceso de calorías en lugar de desviarse a la grasa subcutánea, se desvía a un área de almacenamiento de grasa secundaria llamada grasa visceral.

Imagen 1: Ejemplo de grasa subcutánea y visceral

Cabe destacar que la grasa subcutánea es esencial para la vida, pues por ejemplo evita que una persona se muera de frío en invierno o ayudará a aguantar periodos de hambruna, pero un exceso de ella causa insatisfacción en la apariencia y problemas de salud que van desde lo simple hasta lo grave.

En fin, las cantidades excesivas de grasa subcutánea funcionan como un signo visible de sobrepeso u obesidad relacionándose generalmente con la grasa abdominal, lo que aumenta el riesgo de muchas enfermedades; no obstante, la grasa subcutánea responde inmediatamente a un plan de dieta adecuado y un régimen de entrenamiento.

El tejido adiposo visceral (grasa visceral)

El tejido adiposo visceral es la segunda área donde se almacena la grasa abdominal; se desarrolla en la parte superior y alrededor de nuestros órganos viscerales, como el intestino, el corazón, el hígado, los riñones, etc… es casi imposible de detectar desde el exterior. Por lo tanto, no se puede ver o pellizcar como la grasa visceral; a menudo es llamada grasa del vientre “oculta”, ya que se encuentra debajo de la grasa subcutánea.

La única forma de diagnosticar definitivamente la grasa visceral es mediante una tomografía computarizada o una resonancia magnética, sin embargo, estos son procedimientos caros y que requieren mucho tiempo. En su lugar, los proveedores médicos generalmente usan pautas generales para evaluar la grasa abdominal en forma visceral y los riesgos para la salud que representa para el cuerpo; Harvard Health, por ejemplo, menciona que alrededor del 10% de toda la grasa corporal es grasa visceral y si calculas la grasa corporal total y luego tomas ese 10%, se puede estimar la cantidad de grasa visceral.

Sin embargo, existen personas que apenas tienen grasa subcutánea, pero poseen una gran cantidad de grasa visceral; esto significa que tienes todo los problemas de salud de una persona obesa, pero viéndote delgada, es decir, eres un gordo delgado.

¿Por qué la grasa visceral es mucho peor que la grasa subcutánea?

Estos dos tipos de grasa abdominal no son equivalentes; la grasa visceral tiende a ser más activa en la producción de hormonas dañinas, mientras que la grasa subcutánea no es tan activa. Las personas con grandes cantidades de grasa visceral tienden a ser más propensas a padecer enfermedades cardiovasculares que las personas con el mismo nivel de grasa que se almacena en el tejido adiposo subcutáneo.

La segunda diferencia es que si bien es fácil deshacerse de la grasa subcutánea con dieta y ejercicio, la grasa intravisceral es mucho más obstinada; parece que para deshacerse de esta grasa en particular, primero se tendría que quemar buena parte de la grasa subcutánea.

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