Seguro que os ha pasado más de una vez: estáis disfrutando de vuestro
deporte preferido y de repente, sin síntomas previos, notáis un
pinchado agudo en el costado que os hace parar y os estropea el momento
de diversión.


Eso es el flato, un dolor muy molesto
especialista en estropear grandes momentos. Todos lo hemos sufrido
alguna vez y sabemos cómo nos hace sentir, pero la mayoría no sabe por
qué aparece, por qué hay gente más propensa a sufrirlo que otros, qué
hacer cuando aparece o si hay alguna manera de prevenir su aparición.
Conforme notamos el flato todos nos preguntamos ¿habré comido demasiado
tarde antes de ponerme a hacer deporte?, ¿habré bebido demasiado?

Hoy vamos a intentar resolver estas dudas.



¿Por qué aparece el flato?


Lamentamos decir que realmente nadie
sabe lo que es el flato. Hay muchas lagunas en este tema. Pero, aunque
no hay nada probado, varias teorías están ganando fuerza en los últimos
años, teorías que aseguran que el flato no son gases acumulados, como se
pensaba hasta hace relativamente poco.


La teoría que más fuerza está ganando es la que asegura que el flato es un dolor provocado por las oscilaciones que provoca el deporte.
Esta teoría afirma que, al realizar deporte, los ligamentos que unen el
estómago con el músculo diafragma (situado en la cavidad torácica, es
el músculo más importante que interviene en la respiración) se tensan y
tiran hacia abajo, lo que provoca el consabido dolor. Esta teoría
explicaría que al comer o beber más de lo debido haya más posibilidades
de sufrirlo, ya que el estómago al estar lleno pesa más, lo que hace que
los ligamentos se tensen más y haya más oscilaciones.


Hay otra teoría que defiende que el flato está asociado a problemas con la respiración.
Se basan en el hecho de que cuando realizamos una actividad física la
sangre fluye hacia los músculos que realizan el esfuerzo para
mantenerlos oxigenados durante la actividad. Así, se piensa que, si la
sangre fluye en masa hacia los músculos que realizan el esfuerzo en la
actividad, se restringe la afluencia de sangre hacia el diafragma,
causando fatiga y dolor.


Por último está la teoría que sostiene
que el flato se debe a que, cuando se sobrecarga el estómago, los
movimientos que realizamos al practicar deporte pueden irritar el peritoneo (membrana muy sensible que envuelve y sirve de sostén de la vísceras situadas en la cavidad abdominal) provocando dolor.


Éstas son las teorías que más fuerza
tienen respecto al flato, pero, como ya hemos dicho, no hay nada
probado. De hecho, hay estudiosos sobre el tema que piensan que el flato
podría ser multifuncional, es decir, que no tiene una sola causa, hay
veces que aparecerá por unos motivos y hay veces que aparecerá por
otros, e incluso hay veces que podría aparecer por más de un motivo a la
vez.


¿Por qué hay gente más propensa que otra a sufrirlo?


Como no se puede establecer el origen
del flato, no tenemos explicación clara para esta duda. Aún así, podemos
decir que se ha observado una mayor susceptibilidad a padecerlo en
personas con actitud cifótica (mala postura mantenida que hace que una persona se incline de forma excesiva hacia adelante aumentando su curvatura dorsal) y en personas con una excesiva rigidez en la musculatura cervical.


También se ha observado que hay una
relación inversa con la edad, es decir, a menor edad mayor es el riesgo
de sufrirlo. Lo que no se ha observado es ninguna relación con el sexo,
el flato lo sufrimos por igual hombres y mujeres.


Por otro lado, el deporte que practicamos también tiene una relación directa con el problema del flato. Un trabajo publicado en Medicine and science in sports and exercise,
basado en el estudio de practicantes de las modalidades deportivas más
comunes concluye que, en contra de lo que la gran mayoría pensaba, la
natación es el deporte en el que más riesgo hay de padecer flato.




El ranking que publica este estudio es el siguiente:


  1. Natación (75%)
  2. Carrera (69%)
  3. Equitación (62%)
  4. Ejercicio aeróbico (52%)
  5. Baloncesto (47%)
  6. Ciclismo (32%)


A parte de la postura, la edad y el
deporte que se practica, algo que se ha comprobado en todos los estudios
realizados al respecto es que cuanto más entrenada está una persona,
menos posibilidades tiene de sufrir flato.


¿Podemos hacer algo para evitarlo?


Es muy difícil poder evitar algo que no
sabemos por qué se produce, pero aún así, basándonos en las 3 teorías
que hemos nombrado anteriormente, vamos a daros unos consejos para
intentar evitar que el flato aparezca.


  • Lleva una buena alimentación, sana y equilibrada, así tu salud
    digestiva será la adecuada y evitarás la acidez y/o la inflamación.
  • Evita quedarte sin oxígeno. Respira de forma controlada para
    retrasar la aparición de la hipoxia (falta de oxígeno en sangre, células
    y tejidos del organismo). De hecho es aconsejable entrenar la
    musculatura respiratoria para lograr que el oxígeno llegue correctamente
    tanto a los músculos que están realizando el esfuerzo como al músculo
    diafragma.
  • Mejora tu técnica de ejecución para evitar el rozamiento de las vísceras y la irritación del peritoneo.
  • Procura disminuir las oscilaciones. Cuida tu calzado para no perder amortiguación, si sales a correr evita las cuestas abajo.
  • Evita que tu estómago tenga mucho peso. Espera 2 ó 3 horas después
    de comer para poder hacer ejercicio y evita las comidas copiosas.
  • Cuando tengas sed, es mejor beber a pequeños sorbos que tomar grandes tragos de golpe.
  • Si eres de los que padecen flato debido a su postura (hipercifosis o
    rigidez en la musculatura cervical), es aconsejable que vayáis a un
    fisioterapeuta para que os ayude a corregirla.




¿Qué podemos hacer una vez ha aparecido para que desaparezca?


Si, aunque sigas las pautas para intentar evitar que aparezca el flato, éste aparece, te aconsejamos que:


  • No pares de golpe. Sigue moviéndote pero más suavemente. Presiona el
    punto de dolor y flexiona el tronco poco a poco, hasta que notes que el
    dolor empieza a remitir. En ese momento estira el costado en el que has
    notado el dolor llevando la mano de ese mismo lado por encima de la
    cabeza y empujándola hacia el lado contrario. A los pocos minutos vuelve
    a tu actividad.
  • Realiza unas cuantas exhalaciones para vaciar el aire de los pulmones y ayudar a relajar el músculo diafragma.
  • Estira la musculatura abdominal para estabilizar las vísceras y evitar que las oscilaciones afecten en mayor grado.
  • Si el dolor se hace insoportable, para y evita que el problema se agrave.
  • Si los problemas persisten, es recomendable visitar al médico.


Aunque hablar de este tema es complicado
porque, como hemos visto, no se sabe a ciencia cierta por qué sufrimos
este dolor, esperamos haber resuelto alguna de vuestras dudas. Eso sí,
hay que tener en cuenta que de las pocas cosas que se saben sobre el
flato de forma segura es que la gente entrenada tiene menos
posibilidades de sufrirlo.