En ocasiones nuestro deporte es poco alentador: entrenamos hasta donde nuestras fuerzas, obligaciones y tiempo nos permiten; milimetramos cada aspecto de nuestra dieta como pocos atletas de élite harían sin importar la disciplina de la que hablamos; arriesgamos parte de nuestra salud empleando substancias que pueden aparejar efectos secundarios (no hablando siquiera específicamente de esteroides)…y como digo, a veces dan ganas de tirar la toalla. Son esos días en los que sales de ti, y te acercas un poco a la realidad.

Nuestro deporte no tiene en la genética un elemento tan ajeno como algunos se empeñan en sostener, y es indiscutible que hay personas que nacen con un verdadero don, un privilegio heredado de sus padres que le hace receptivo a todos los elementos involucrados en el culturismo.






Esto, en ocasiones, desmoraliza a muchos, quizá no tanto a aquellos que entrenan con fines estéticos y se han marcado objetivos realistas, pero sí en el mundo competitivo.
Resulta increíble como, tras haber visto cien casos y haber creado un «standart» de lo que es capaz el ser humano, aparece un superdotado que hace añicos todas las ideas preconcebidas que tenías acerca de cuánto cuesta alcanzar determinado punto u objetivo.
No hablo de gente con una genética buena o muy buena, sino de una dotación óptima para nuestro deporte. Con esta introducción un poco «tangente» me gustaría hacer mención a uno de los físicos más extraordinarios que he visto en años, y cuyas capacidades me sorprenden en cada concurso en que participa: James «Flex» Lewis.


Es probable que muchos aficionados me recuerden que existen otros «monstruos» con su nivel, hablando siempre desde una perspectiva limitada al la categoría 202 lb, y así su máximo rival sería, evidentemente un Kevin English extraordinario. Por no hablar del nivel que en su día marcó David Henry, y que parece por la labor de volver a alcanzar para enfrentarse a esta nueva generación…y siempre con Lee Priest en la memoria.




Pero sería injusto para Flex Lewis no reconocerle ese «algo» que creo que lo distingue de todos los anteriores (a excepción de Lee Priest, siempre según mi percepción personal).
Hay muchos culturistas capaz de ganar masa muscular de manera rápida, otros la ganan de manera más progresiva pero ésta parece asentarse en forma de granito en sus estructuras, otros se aferran a su capacidad para salir con un punto sobrehumano para compensar en cierta medida algunas desventajas relacionadas con el tamaño puro y duro (con matices, ya que sin tamaño…poco importan otras consideraciones)…pero no he visto a muchos culturistas ser capaces de aunar todas estas capacidades.


Cuando pregunté a Mubarak acerca de las cargas y descargas de hidratos de carbono, se aferró a su sistema clásico, prescindiendo de la fructosa. Siendo así, le objetamos que Flex Lewis cargaba con fructosa, y no poca…»Flex Lewis es de otro planeta», fue lo que nos respondió.
Y estoy completamente de acuerdo…ya que parece que a este galés, todo le funciona bien.


Fue capaz de dejar de entrenar piernas durante casi un año para equilibrar su torso, y reaparecer, con un conjunto soberbio, donde las piernas seguían siendo fuera de lo común, y sin experimentos raros, jugando con lo básico, con lo que todos sabemos que funciona.


Su entrenamiento actual es un sistema llamado Y3T, y que no deja de ser una cuestión de márketing más…ya que ha progresado con altas repeticiones, con alto volumen, volviendo a básicos, mezclando sistemas (como en el citado Y3T)…todo parece hacerle mejorar.
Su dieta es estricta, y su filosofía parece muy europea a la hora de salir «trillado», sin embargo nunca se le aprecia consumido, por más que es capaz de ganar volumen sin demasiados HC, y en definición no se adhiere a corrientes tipo Farah de altos HC junto a substancias que eleven en metabolismo…ya sabéis, ese veneno de tres letras…
Todo lo que hace parece un «dejà vu»; no aporta nada nuevo, no ha explorado un camino revolucionario…y sin embargo muestra un físico grande, duro, compacto, denso y maduro…y en mi opinión, fuera del alcance de ningún competidor de la categoría 202…por más que haya sido derrotado por un «mayor» Kevin English.
Parece sólo cuestión de tiempo que este pequeño galés acabe ganando la categoría, rememorando los tiempos en que otro británico revolucionaba los escenarios con un físico a otro nivel, en los que Yates marcaba los pasos de hacia dónde se dirigía el culturismo.


No conviene olvidar que Lewis parece contar además con un aspecto que también forma parte del conjunto que convierte al bueno en fuera de serie: la capacidad de trabajo. Y es que pocas veces se aprecia a un culturista joven tan maduro, tan seguro de sí, pero al mismo tiempo tan realista, con una mentalidad trabajadora y sufrida. Pobre del que piense que la genética en culturismo versa sólo de músculos.


Todavía es pronto, y hay que tener en cuenta que la categoría 202 seguirá siendo una categoría «B» para muchos…pero aunque sea a costa de reconocer que la mayoría de nosotros tenemos una genética promedio (que no mala, como muchos sollozan) he de rendirme a superdotados de nuestro deporte.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad