D-finitivamente, estoy
seguro de que te gustará los resultados obtenidos en el siguiente
estudio. Cabe decir que el período de estudio fue corto (35 días),
la dosis de vitamina D fue relativamente alta (4.000 UI), se
realizó con “hombres sanos y moderadamente activos (30 minutos
de actividad física continua al menos 3 veces/semana) y con unos
niveles bajos, aunque normales de vitamina D (25(OH)D ~30ng/ml).

Por lo tanto teniendo todo
lo anterior en cuenta, la pregunta casi obligatoria que todo el mundo
se plantea sobre la posible relevancia en seres humanos “normales”
de un estudio en concreto, se vuelve superflua, y esto es cierto para
todas las observaciones hechas por los científicos, es decir:
  • La
    relación lineal entre los niveles basales de 25(OH)D y el
    aumento en la vitamina D sérica en respuesta a la suplementación
    con un aumento de hasta 150% en sujetos en la zona de deficiencia y
    aumentos de menos del 50% en sujetos con >40ng/ml. 
  • Los niveles constantes de
    calcio en suero, que hacen que las preocupaciones sobre los
    posibles daños renales derivados de un aumento de calcio por la
    suplementación de vitamina D3 sean obsoletas (Imagen 1).
  • Y
    no nos olvidemos de la mejora en la recuperación de la fuerza isométrica
    máxima que los investigadores observaron en sus sujetos después de
    haber realizado 10 series de 10 saltos excéntricos-concéntricos
    repetitivos con una carga del 75% de su masa corporal respectiva
    sobre sus hombros y un período de descanso de 20 segundos entre cada
    serie.
Imagen 1: Niveles de calcio y PTH en suero de los sujetos del estudio
Para los investigadores, este es un modelo de un
“evento de daño muscular” (el entreno), que fue, como era
de esperar, asociado con un aumento en los niveles circulantes de las
transaminasas. Las enzimas alanina (ALT) y aspartato (AST)
aminotransferasa, las cuales muchos libros de texto médicos dirán
incorrectamente que su elevación indicaría daño hepático o
en el mejor de los casos, un alto estrés hepático, cuando en
realidad son solo marcadores de un aumento en el catabolismo de los
aminoácidos.

La atenuación del aumento inmediato y diferido (48 h,
72 h, o 168 h) de estas enzimas en el grupo suplementado con vitamina
D es, por lo tanto, un indicador de “protección muscular”
o al menos, de un efecto preservativo sobre la proteína a
nivel general gracias a los efectos del incremento de los niveles
séricos de esta vitamina (Imagen 2).


Imagen 2: Resultados de las mediciones de transaminasas hepáticas, pico de potencia máxima y pico de fuerza isométrica de los sujetos del estudio
El hecho de que la
supuesta disminución en el daño muscular no se correlacione con una
disminución en las agujetas no niega los supuestos efectos
protectores a nivel muscular de la vitamina D. Esto es debido a que
no hay relación directa entre AST, ALT, daño muscular y dolor
muscular de aparición tardía
(DOMS)
Sin embargo lo que está
claro es que no hubo una tendencia constante en las medidas
subjetivas del dolor muscular en el estudio en cuestión, por lo que
Barker et al. tienen razón
, cuando afirman que:

Supplemental
vitamin D was ineffective at abrogating muscle soreness in the SSC
leg

Si lo que estás buscando es una mejora del dolor, es mejor
que busques otras tácticas, como el uso de AINEs.

Desgraciadamente no se
puede tener todo, aunque no me preocuparía mucho sobre el nulo
efecto de la vitamina D sobre el dolor muscular, pero vamos, este es
uno de los mejores estudios sobre la vitamina D con relevancia en el
mundo real. Un estudio que muestra que obtener unos niveles de 25
(OH)D en el rango de 50ng/ml puede proporcionar un pequeño,
pero estadisticamente significativo efecto beneficioso en tu
rendimiento físico (sin efectos negativos sobre el calcio, por
supuesto).

Además, el hecho de que este aumento a 50ng/ml se
logró en todos los sujetos con “solo” 4.000UI de D3 en 35
días e independientemente de sus valores basales de inicio (Imagen 3). Después de todo, si nuestra próxima analítica nos muestra
unos niveles de 25(OH)D en sangre inferiores a 50ng/ml, ya sabemos
qué dosis debemos emplear… y mantener.

Imagen 3: Cambio en los niveles séricos de calcidiol de los sujetos del estudio
Dentro del mismo
contexto, no hay razón para refutar el hecho de que todavía no
sabemos realmente qué es lo que realmente hace la vitamina D
para
provocar sus efectos atenuantes sobre la disminución del rendimiento
en respuesta a una contracción de estiramiento/acortamiento
potencialmente dañina para los músculos.

Esto estaba más allá del
alcance del estudio en cuestión y no se puede investigar en células
musculares aisladas… muy al contrario de los efectos anabólicos
informados anteriormente en las placas de Petri, por cierto, que
puede ser emocionante, pero más o menos irrelevante, si no podemos
observar los aumentos correspondientes a nivel de hipertrofia
muscular en el mundo real.

La vitamina D y el síndrome metabólico

A día de hoy algunos ensayos han demostrado que la vitamina D (de la cual la mayoría de la
población occidental tiene una deficiencia) asiste en la pérdida de grasa corporal; en teoría, se piensa que uno de los mecanismos tras este efecto viene gobernado por una relación inversa entre la secreción de NPY y los niveles de vitamina D (A mayor sea la vitamina D en suero, menor la secreción de NPY)
, el segundo mecanismo, mediante una inhibición de la diferenciación de los pre-adipocitos.


Hay algunos ensayos en humanos que han demostrado que aquellos sujetos involucrados en una dieta para la pérdida de peso obtienen mejor resultados a mayores sean sus niveles de vitamina D (3), y otros que demuestran que a mayores sean los niveles circulantes de esta vitamina, mayor es el efecto térmico de la comida (4).
 

Imagen 4: Resultados de la pérdida de peso y grasa de los sujetos del estudio tras 2 semanas de intervención con una dieta hipocalórica adaptada. Los grupos fueron asignados en función de los niveles iniciales de vitamina D en sangre.

Tampoco debemos olvidarnos de los efectos de la vitamina D sobre la reducción del riesgo de padecer diabetes, la cual ejerce su efecto protector independientemente del estilo de vida de los sujetos, por lo que teniendo en cuenta esto más lo anterior, su suplementación no parece tan mala idea de cara a reducir la tan creciente incidencia de diabesidad, ¿no crees? 😉

Imagen 5: Datos sobre el riesgo de incidencia de diabetes en función de los niveles de vitamina D en suero

Tampoco debemos olvidarnos de los efectos antihipertensivos que ejerce la vitamina D a través de la inhibición del sistema
renina-angiotensina-aldosterona
(6), la asociación entre los niveles
de vitamina D y la actividad de la renina se estableció por primera vez
en 1986 (7).

 
Imagen 6: Efectos sobre la TA de la suplementación con vitamina D (2000UI) tras 14 días de intervención (8)

También es capaz de el ratio de cortisol:cortisona en orina, lo cual sugiere una reducción en los niveles de cortisol con su suplementación lo cual puede
deberse a la reducción de la actividad de 11-beta-HSD1 (la enzima
responsable de la activación de la cortisona en su forma activa, el
cortisol)

Imagen 7: Cambios en los niveles de cortisol excretados en la orina de los sujetos (8)


Y bueno, como podrías imaginar, también hay relación entre los niveles de vitamina D y la cantidad de masa muscular, aparte de obviamente, la cantidad de grasa corporal.

Esto es debido a que unos niveles elevados de de vitamina D asisten en la ganancia de masa magra, lo cual se sospecha que puede deberse en parte a que la activación del VDR en los miocitos da como resultado una menor producción de miostatina, además de que aquellas células musculares con una menor expocisión a la vitamina D se degradan con mayor facilidad (9, 10).

   
Imagen 8: Relación entre los niveles de vitamina D y la masa muscular (11)

Y por último, quizás te interese saber que el
mantener unos niveles correcto de vitamina D ayuda a mejorar de forma
significativa diversos marcadores inflamatorios:

Imagen 9: Mediciones de diferentes parámetros inflamatorios e inmunológicos en función de los niveles de vitamina D de los sujetos

Hay que tener en cuenta que toda la evidencia anterior es teniendo en cuenta los niveles de Calcidiol – 25-(OH)-D – , la pro-hormona, y no teniendo en cuenta los niveles de Calcitriol – 1,25(OH)2D – que sería el metabolito activo.

Ahora, la evaluación sobre los posibles efectos a largo plazo que pueda tener un exceso de suplementación con vitamina D3 a nivel del VDR (ya sean positivos o negativos) sobre parámetros como podrían ser la función inmune (12), lo dejo a tu criterio 😉

Referencias